CONVERSACIONES CON UN TESTIGO DE JEHOVÁ

¿Por qué permite Dios el sufrimiento?

¿Por qué permite Dios el sufrimiento?

Para ver el desarrollo de una típica conversación con un testigo de Jehová, imaginémonos que una Testigo de nombre Michelle visita a una señora llamada Sofía.

¿CÓMO SE SIENTE DIOS AL VERNOS SUFRIR?

Michelle: Hola, Sofía. Qué bueno que la encontré en casa.

Sofía: Sí, también a mí me da gusto verla.

Michelle: La última vez que vine hablamos de cómo se siente Dios al vernos sufrir. a Usted me dijo que lleva mucho tiempo haciéndose esa pregunta, sobre todo después del accidente de su mamá. Por cierto, ¿cómo está ella?

Sofía: Tiene sus días buenos y sus días malos, pero hoy está bien.

Michelle: Me alegro. Debe ser difícil mantener el buen ánimo en situaciones como la suya.

Sofía: Sí, a veces me pregunto cuánto más tendremos que sufrir.

Michelle: Es lógico que piense de esa manera. Tal vez recuerde que al final de mi visita pasada le pregunté por qué permite Dios que continúe el sufrimiento si tiene el poder para acabar con él.

Sofía: Sí, lo recuerdo.

Michelle: Antes de ver la respuesta que da la Biblia, quisiera repasar algunos puntos de los que hablamos la vez anterior.

Sofía: Está bien.

Michelle: Para empezar, aprendimos que un hombre fiel de tiempos bíblicos se preguntó por qué permite Dios el sufrimiento, y Dios no lo regañó ni le dijo que le hiciera falta fe.

Sofía: Sí, eso no lo sabía.

Michelle: También aprendimos que Jehová detesta vernos sufrir. La Biblia dice que, en el pasado, cuando su pueblo tenía problemas, “la angustia de ellos le fue [angustiosa] a él”. b ¿No es consolador saber que Dios sufre con nosotros?

Sofía: Pues sí.

Michelle: Y al final concordamos en que, siendo tan poderoso, Dios debe tener los medios para intervenir en cualquier momento y acabar con el sufrimiento.

Sofía: Eso es lo que no entiendo. ¿Por qué sigue permitiendo tantas cosas malas si tiene el poder para eliminarlas?

¿QUIÉN ESTABA DICIENDO LA VERDAD?

Michelle: Empecemos por ver el primer libro de la Biblia, Génesis. ¿Conoce el relato de Adán y Eva y el fruto prohibido?

Sofía: Sí, me lo enseñaron en el catecismo. Dios les dijo que no comieran de un árbol, pero ellos no le hicieron caso.

Michelle: Muy bien. Pero veamos lo que sucedió antes de eso, pues está muy relacionado con el tema del sufrimiento humano. ¿Quiere leer Génesis, capítulo 3, versículos 1 al 5?

Sofía: Claro, dice: “Ahora bien, la serpiente resultó ser la más cautelosa de todas las bestias salvajes del campo que Jehová Dios había hecho. De modo que empezó a decir a la mujer: ‘¿Es realmente el caso que Dios ha dicho que ustedes no deben comer de todo árbol del jardín?’. Ante esto, la mujer dijo a la serpiente: ‘Del fruto de los árboles del jardín podemos comer. Pero en cuanto a comer del fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios ha dicho: “No deben comer de él, no, no deben tocarlo para que no mueran”’. Ante esto, la serpiente dijo a la mujer: ‘Positivamente no morirán. Porque Dios sabe que en el mismo día que coman de él tendrán que abrírseles los ojos y tendrán que ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo’”.

Michelle: Gracias. Analicemos estos versículos. Primero dice que una serpiente le habló a Eva. En otra parte de la Biblia se dice que en realidad fue el Diablo, Satanás, el que habló por medio de la serpiente. c Él le preguntó a Eva algo sobre el mandamiento que les había dado Dios de no comer de cierto árbol. ¿Qué les dijo Dios a Adán y Eva que les pasaría si lo desobedecían?

Sofía: Que morirían.

Michelle: Así es. Después de eso, el Diablo lanzó una acusación gravísima en contra de Dios. Mire lo que dijo: “Positivamente no morirán”. ¡Estaba llamando mentiroso a Dios!

Sofía: Esa parte de la historia nunca la había escuchado.

Michelle: Y al llamarlo mentiroso, Satanás hizo surgir una pregunta que tardaría mucho tiempo en responderse. ¿Sabe por qué?

Sofía: Mmm... Pues la verdad, no.

Michelle: Vamos a ilustrarlo de esta manera. Digamos que un buen día yo vengo y le digo que soy más fuerte que usted. ¿Cómo demostraría que estoy equivocada?

Sofía: Tal vez con alguna prueba de fuerza.

Michelle: Exacto. Podríamos buscar un objeto pesado y ver cuál de las dos es capaz de levantarlo. Eso es fácil de demostrar.

Sofía: Entiendo.

Michelle: Pero ¿y si en vez de eso la acuso de ser deshonesta? Eso ya es distinto, ¿no?

Sofía: Claro.

Michelle: La honestidad no es algo que se pueda demostrar con una simple prueba de fuerza.

Sofía: Es cierto.

Michelle: En realidad, la única manera de probar que usted es honrada sería dejando pasar tiempo para que los demás observaran su conducta.

Sofía: Suena lógico.

Michelle: Vamos a ver de nuevo el relato de Génesis. ¿Dijo el Diablo que él fuera más fuerte que Dios?

Sofía: No.

Michelle: Para Dios hubiera sido muy fácil demostrar lo contrario. Lo que Satanás afirmó fue que Dios era deshonesto. En otras palabras, le dijo a Eva: “Él te está mintiendo; yo te estoy diciendo la verdad”.

Sofía: Qué interesante.

Michelle: Dios es sabio y comprendía que la mejor manera de responder a la acusación del Diablo era dejando pasar tiempo. Entonces se podría ver claramente cuál de los dos había mentido.

UNA CUESTIÓN IMPORTANTE

Sofía: Pero cuando murió Eva, se demostró que Dios estaba diciendo la verdad, ¿no?

Michelle: En cierto sentido, sí. Sin embargo, el desafío de Satanás abarcaba más. Mire de nuevo el versículo 5. ¿Qué otra cosa le dijo el Diablo a Eva?

Sofía: Que si comía del fruto se le abrirían los ojos.

Michelle: Exacto, y que si comía llegaría a “ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo”. De modo que también estaba acusando a Dios de privar a los seres humanos de algo bueno.

Sofía: Ya veo.

Michelle: Y esa también fue una grave acusación.

Sofía: ¿Cómo? No entiendo.

Michelle: Mire, el Diablo le dio a entender a Eva —y por extensión a todos los seres humanos— que estaría mejor sin la guía de Dios. Jehová sabía que también en este caso lo mejor era darle tiempo al Diablo para que tratara de probar su acusación. Así que le permitió gobernar la Tierra por un tiempo. Por eso hay tanto sufrimiento a nuestro alrededor: porque el verdadero gobernante de este mundo es el Diablo, no Dios. d Pero le tengo buenas noticias.

Sofía: ¿Buenas noticias?

Michelle: Sí, la Biblia enseña algo muy hermoso acerca de Dios. Dice que Jehová está cerca de nosotros cuando sufrimos. Por ejemplo, veamos lo que escribió el rey David en Salmo 31:7. Él sufrió mucho durante su vida, pero note lo que le dijo a Dios. ¿Querría leer usted el versículo?

Sofía: Sí, dice: “Ciertamente estaré gozoso y me regocijaré en tu bondad amorosa, puesto que has visto mi aflicción; has sabido acerca de las angustias de mi alma”.

Michelle: De modo que, aunque sufrió mucho, David sentía alivio al pensar que Jehová veía todo lo que le estaba pasando. Y a usted, ¿le consuela pensar que Jehová lo ve todo, incluso las emociones que tanto nos lastiman y que otras personas no pueden entender?

Sofía: Sí, mucho.

Michelle: Además, la Biblia dice que él no permitirá que sigamos sufriendo para siempre. También enseña que él pronto acabará con el malvado gobierno de Satanás y que reparará todo el daño que este ha causado. Incluso las cosas que han sufrido su madre y usted. ¿Me permite volver la semana siguiente? Quisiera mostrarle por qué podemos estar tan seguros de que falta muy poco para que Dios elimine el sufrimiento. e

Sofía: Sí, me parece bien.

¿Tiene alguna duda sobre un tema bíblico? ¿Le llama la atención determinada práctica o creencia de los Testigos? Si así es, ¿por qué no les plantea el asunto la próxima vez que los vea? A ellos les encantaría conversar con usted.

a Vea el artículo “Conversaciones con un testigo de Jehová” del 1 de julio de 2013.

e Para más información, vea el capítulo 9 del libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?, publicado por los testigos de Jehová.