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¿Debería ver vídeos musicales?

¿Debería ver vídeos musicales?

Los jóvenes preguntan...

¿Debería ver vídeos musicales?

“Los vídeos musicales son fantásticos. Algunos parecen cortometrajes de cine. Te narran una historia mientras tú disfrutas de la coreografía.”—Casey.

“Son un buen medio de enterarte de las novedades. No tienes que limitarte a oír los cuarenta éxitos del momento. Además, los vídeos musicales son un buen tema de conversación.”—Josh.

“Los detalles de un vídeo tienen importancia: quién canta, qué lleva puesto, cómo se comporta. La suma de todos ellos añade significado a las letras de las canciones.”—Kimberly.

“Me gusta ver lo que hacen mis grupos favoritos. Los efectos especiales me encantan, y algunos vídeos son divertidos. Pero hay que tener cuidado.”—Sam.

ES POSIBLE que a ti también te gusten los vídeos de música. Cuando aparecieron por primera vez en la televisión, eran producciones bastante sencillas de bajo presupuesto. Sin embargo, una vez demostrado que no eran una moda pasajera y que ejercían una poderosa influencia sobre las ventas de discos, fueron perfeccionándose desde el punto de vista artístico y técnico. Hoy día forman un apartado importante en el mundo de la música, y su gran popularidad entre los jóvenes es más que evidente. En algunos países incluso existen canales de televisión donde únicamente se emiten vídeos musicales.

Entonces, ¿por qué dicen jóvenes como Sam, citado antes, que es necesario ser cuidadoso? ¿Será que algunos vídeos pueden perjudicarte, quizás corrompiendo tu modo de pensar y tus valores morales, o incluso dañando tu relación con el Creador? Esta pregunta tal vez te parezca un poco exagerada. Pero piensa: si fueras a nadar a un lago o al mar y vieras señales en las que se te advierte del peligro que supone hacerlo, ¿sería inteligente ignorar tales advertencias? Desde luego que no. Pues bien, sería igual de sabio por tu parte prestar atención a algunos consejos concernientes a los vídeos musicales.

Zonas de peligro

Ante todo, tienes que reconocer el hecho de que lo que ves y oyes de veras te afecta. La Biblia relata que Saúl, el primer rey de Israel, utilizaba la música con un propósito beneficioso: se valía de ella para calmar su angustia (1 Samuel 16:14-23). ¿Podrá causar también la música un efecto contraproducente? El libro Rock and Roll—Its History and Stylistic Development (El rock and roll: historia y evolución estilística) señala: “Una cosa conlleva la otra. Si reconocemos que la música rock ha tenido efectos positivos (como ha sido el caso), asimismo debemos admitir que los ha tenido negativos (como también ha sucedido). Aquellos que con arrogancia afirman: ‘Yo escucho música, pero no me afecta’, o bien son extremadamente ingenuos, o bien están terriblemente mal informados”.

La Biblia nos previene en repetidas ocasiones contra la influencia que tiene lo que vemos en nuestra forma de pensar y nuestros sentimientos (Proverbios 27:20; 1 Juan 2:16). Por eso, al añadir a la música imágenes impactantes, los productores de los vídeos acentúan en gran medida los efectos de esta en sus oyentes. ¿Cuáles son los componentes visuales más empleados?

Según cierto estudio, un 57% de los vídeos de rock son violentos y el 76% escenifican relaciones sexuales. Otro análisis reciente reveló que tres cuartas partes de los vídeos conceptuales (aquellos que narran historias) incluyen secuencias de contenido sexual y que más de la mitad representan actos de violencia, normalmente contra las mujeres. En vista de estos datos, ¿te resultaría perjudicial contemplar dichos vídeos? Una revista señala que, “a la luz de varias investigaciones experimentales, ver vídeos musicales, en realidad, puede condicionar la opinión de los adolescentes acerca de las relaciones sexuales a edad temprana o de las relaciones sexuales de riesgo”. Tampoco se puede negar que, en un intento de los músicos por superar a sus predecesores y sorprender a sus compañeros de profesión, los vídeos musicales son, por lo general, cada vez más explícitos.

Un experto en materia de educación declara: “Muchas personas razonan que lo que escuchan —y gracias a los vídeos, también ven— no difiere de las tendencias musicales de generaciones pasadas [...]. No obstante, parece que la mayoría de los artistas de la actualidad emplean descaradamente la vulgaridad y el escándalo como técnicas apropiadas para incrementar sus ventas de discos”. Además, con respecto a los espectadores de cierto canal de vídeos musicales, la revista Chicago comenta: “Lo que reciben es un bombardeo ininterrumpido de escenas sumamente provocativas o de pornografía blanda”.

Dicha publicación también hacía referencia a un vídeo en el cual “un joven sentado a la barra de una cafetería echa la cabeza muy hacia atrás. Un gran corte de color rojo sangre se dibuja en su cuello, y la cabeza cae al suelo”. También hablaba de otro en que un hombre hace un sangriento striptease, durante el cual incluso se quita la piel y los músculos. La revista describía además otras cosas demasiado horribles como para repetirlas.

Ahora bien, es posible que algunas personas pasen por alto estos hechos, afirmando que los vídeos mencionados son casos extremos y que la mayoría no son tan malos. Incluso tal vez haya quienes argumenten que a ellos no les parece que los vídeos musicales sean especialmente escandalosos u ofensivos. Pero ¿no podría indicar eso que la exposición continua a tales vídeos los ha insensibilizado? Casey, el joven citado al comienzo, admite: “Si no pones límites a lo que ves, lo que en un principio te parecía vergonzoso con el tiempo se convierte en normal. Sin darte cuenta, subes el siguiente escalón y toleras sin inmutarte lo que antes considerabas espantoso”.

¿El resultado? Es muy posible que tu capacidad para tomar buenas decisiones respecto a asuntos morales mengüe. Debido a que nuestra mente se deja llevar por influencias nocivas con facilidad, la Biblia nos exhorta a “salvaguarda[r] la sabiduría práctica y la capacidad de pensar” (Proverbios 3:21; 5:2). Otra consecuencia negativa de este tipo de pasatiempo sería el daño que ocasionaría a tu amistad con Jehová Dios. ¿Y acaso no es esa tu posesión más valiosa? Así pues, tienes que proteger dicha amistad evitando el entretenimiento impropio de cualquier clase. ¿Cómo puedes lograrlo?

Cómo protegerte

En primer lugar, convéncete de que sencillamente está mal contemplar escenas que alaban lo que la Biblia condena de forma categórica (Salmo 11:5; Gálatas 5:19-21; Revelación [Apocalipsis] 21:8). Cuando un vídeo resalta cosas que no ‘son propias de personas santas’, debes estar resuelto a dejar de verlo (Efesios 5:3, 4). Es cierto, cambiar de canal —o apagar el televisor— puede resultar difícil si están emitiendo un vídeo que te parece fascinante. Por ello quizá tengas que orar como hizo el salmista, quien escribió: “Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil” (Salmo 119:37).

Es probable que por naturaleza rehúyas vídeos tan horrorosos como los mencionados antes. Sin embargo, algunos son más sutiles. Tal vez presenten escenas sexuales breves y combinen con astucia letras e imágenes a fin de fomentar algún criterio impío sin tener que decirlo o mostrarlo abiertamente. En cualquier caso, si te sientes un poco culpable después de haber contemplado cierto vídeo, con seguridad contenía algo malsano o no apropiado para los cristianos. Pero ¿cómo decidir lo que debes hacer cuando los límites de lo que es apropiado no están tan claros?

Por supuesto, ver o no vídeos musicales es una decisión personal que recae en ti y en tus padres, quienes tienen la responsabilidad de determinar lo que puedes o no puedes hacer (Efesios 6:1, 2). Pero aun cuando tus padres te permitan contemplar vídeos de música, debes guiarte por algo más que lo que a ti te parece apropiado. Hebreos 5:14 nos anima a tener nuestras “facultades perceptivas entrenadas para distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto”. Estas facultades se educan mediante el estudio de los principios de la Biblia, los cuales nos proporcionan una base para saber lo que está bien o mal desde el punto de vista de Jehová. Al reflexionar sobre dichos principios, serás capaz de reconocer los peligros para tu salud espiritual, incluso en aquellas ocasiones en las que no exista una norma bíblica específica que te lo indique.

Pero ¿qué principios bíblicos en concreto te servirán de guía a la hora de ver vídeos musicales? Esta pregunta se contestará en un artículo futuro.

[Comentario de la página 20]

“Aquellos que con arrogancia afirman: ‘Yo escucho música, pero no me afecta’, o bien son extremadamente ingenuos, o bien están terriblemente mal informados”

[Ilustraciones de la página 21]

¿De veras crees que puedes ver vídeos malsanos sin que te afecte?