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El salmón del Atlántico, un magnífico pez en apuros

El salmón del Atlántico, un magnífico pez en apuros

El salmón del Atlántico, un magnífico pez en apuros

De nuestro corresponsal en Irlanda

AL SALMÓN se le admira por su habilidad de superar con sus enormes saltos obstáculos como las cascadas cuando nada río arriba para desovar. Se cuenta que en cierta ocasión un pescador vio “muchos salmones que no lograban remontar la [cascada]” por donde él pescaba; algunos incluso caían en la orilla fuera del agua. De modo que prendió una fogata cerca del pie de la caída de agua, y sobre una piedra colocó una cacerola. “Algunos desafortunados salmones —añade el relato—, tras fracasar en el intento, caían accidentalmente en ella.” El pescador alardeaba después de que “en su país había tantos salmones, que saltaban solos al fuego y le ahorraban la molestia de pescarlos”.

De acuerdo, puede que esta historia suene exagerada. Pero lo que sí es verdad es que el salmón es capaz de subir las cascadas a saltos. Ahora bien, una agencia irlandesa de investigación sobre el salmón informa que en los últimos años se ha producido “un drástico descenso en la cantidad de peces silvestres que se desplazan río arriba a desovar”. En cierto año, de los casi cuarenta y cuatro mil salmones jóvenes marcados y liberados en una prueba, solo regresaron unos mil trescientos (el 3%).

¿Qué ha provocado una reducción tan notoria en la población del salmón del Atlántico? ¿Será algún día tan abundante como solía ser? Conocer el interesante y singular ciclo vital de este magnífico pez nos ayudará a entender mejor las causas del problema y encontrar las posibles soluciones.

Primeras etapas

La vida del salmón comienza entre los meses de noviembre y febrero en el lecho de grava de una corriente de agua dulce. El macho mantiene a raya a los intrusos mientras la hembra excava varios surcos de hasta 30 centímetros de profundidad, donde la pareja deposita y fecunda miles de huevos. Por último, la hembra los protege cubriéndolos con grava.

Entre marzo y abril, la hueva eclosiona y aparece el alevín: una curiosa criaturita de tres centímetros de longitud que lleva un incómodo saco vitelino colgándole del vientre. Al principio, el alevín permanece oculto entre las piedras, consumiendo su bolsa de nutrición portátil. A las cuatro o cinco semanas, habiendo absorbido el saco vitelino, el esguín (como se le llama para entonces) sale de entre las piedras para internarse en el arroyo propiamente dicho. Mide unos cinco centímetros de longitud y ya tiene la apariencia de un pez. En este punto, dicha criatura se concentra en dos cosas: primero, hallar una nueva fuente de alimentación —pequeños insectos y plancton—, y segundo, encontrar un sitio seguro donde vivir. Más del noventa por ciento de los esguines mueren en esta etapa, sea por falta de alimento o espacio, o al ser devorados por algún depredador, como la trucha, el martín pescador, la garza real o la nutria.

“Un año después, más o menos —explica Michael, quien durante algún tiempo ha estudiado este y otros peces—, el salmón mide entre 8 y 10 centímetros de longitud. Ahora se dice que es un pinto, y se caracteriza por unas manchas oscuras que tiene en los costados. Al alcanzar los 15 centímetros, desaparecen las manchas y adquiere un color plateado uniforme. Entonces comienza también una sorprendente y complicada transformación que lo diferencia de la mayoría de los peces.”

Michael continúa: “Entre mayo y junio alcanza la etapa juvenil, y una señal interna lo impulsa a unirse a otros miles de salmones en una migración masiva hacia la desembocadura de los ríos”. Pero un pez de agua dulce no sobreviviría en aguas saladas, ¿o sí? Michael responde: “Normalmente no, pero sus agallas sufren una serie de complejos cambios que le permiten filtrar la sal marina. Al completarse la modificación, el joven salmón, aún tan pequeño que cabe en la palma de la mano, emprende su épico viaje”.

La vida en el mar

¿Por qué un pececito abandonaría su río natal? ¿Adónde se dirige? Para alcanzar su plena madurez, debe llegar a sus áreas de alimentación, donde encontrará zooplancton de buen tamaño, anguilas de arena, arenques, capelines y otros peces. Pero primero tendrá que evadir algunos depredadores como cormoranes, focas, delfines y hasta orcas. Si lo logra, en un año habrá aumentado unas quince veces de peso: de unos 200 gramos a casi tres kilos. Y si se queda cinco años en el océano, es posible que llegue a pesar 18 kilos o más; algunos incluso han sobrepasado los 45 kilos.

La ubicación exacta de las áreas de alimentación fue desconocida hasta la década de 1950, cuando unos pescadores capturaron grandes cantidades de salmón cerca de las costas de Groenlandia. Más tarde se descubrió otra zona de alimentación cerca de las islas Feroe, al norte de Escocia, y desde entonces se han descubierto otras más, incluso debajo del hielo ártico. Así fue como empezaron los problemas para el salmón del Atlántico, pues se crearon enormes pesquerías en Groenlandia y las islas Feroe y se capturaron miles de toneladas de este pez, lo que redujo drásticamente la cantidad de los ejemplares que volvían para reproducirse en agua dulce. Comprendiendo la seriedad del problema, los gobiernos impusieron restricciones y cuotas a la pesca comercial, las cuales, en cierta medida, han protegido al salmón mientras está en el mar.

De vuelta a casa

Con el tiempo, el salmón adulto regresa al río que lo vio nacer, encuentra pareja, y el ciclo comienza de nuevo. Michael comenta: “Sorprende muchísimo el hecho de que, sin perder el rumbo, este extraordinario pez navegue miles de kilómetros de aguas oceánicas que jamás había visto. La comunidad científica sigue preguntándose cómo lo logra. Algunos sostienen que se guía por el magnetismo de la Tierra, las corrientes oceánicas o los cuerpos celestes. Se cree que, cuando se halla cerca de la desembocadura, reconoce su río natal por el ‘olor’, es decir, su composición química.

”De nuevo se adapta al agua dulce y entra al río —prosigue Michael—. Su instinto de volver a casa es tan fuerte que no le importa que se interpongan cascadas o rápidos; los salmones, ahora mucho más grandes y fuertes, lucharán tenazmente por vencer cualquier obstáculo.”

Pero las dificultades se multiplican si, al volver, se encuentra con estorbos creados por el hombre, como presas y complejos hidroeléctricos, prácticamente insalvables. ¿Qué sucede entonces? “Muchos conservacionistas crean una ruta alterna —aclara Deirdre, investigadora del salmón—. Al lado del principal obstáculo se construye un desnivel menos pronunciado, llamado escalera o corredor de remonte, el cual le permite al salmón proseguir su marcha río arriba hasta los lugares de desove.

”Pero el desvío no siempre funciona —continúa—. He visto a varios peces hacer caso omiso de este. Como solo reconocen la ruta original, se empeñan en superar el nuevo obstáculo creado por el hombre. Muchos mueren de agotamiento o por los golpes que se dan contra la construcción.”

Granjas acuícolas

El salmón es un alimento nutritivo, y ya que las poblaciones silvestres están disminuyendo, se ha optado por establecer criaderos de salmón. En estos sitios, los salmones permanecen en estanques de agua dulce hasta que llegan a la etapa juvenil. Entonces son trasladados a jaulas en el mar, donde recibirán alimento hasta convertirse en adultos, listos para la venta a restaurantes y puestos de comida.

Pero incluso el salmón cultivado está en apuros. El alimento artificial que recibe, aunado a su confinamiento en jaulas, lo vuelve muy propenso a enfermedades y parásitos, como el piojo de mar. Y algunos de los desinfectantes empleados son muy potentes. “Yo solía bucear por debajo de varias de esas granjas, y saltaba a la vista que, en las cercanías de muchas de ellas, el lecho marino había quedado desprovisto de vida”, comenta un buzo llamado Ernest.

Un pez en apuros

Muchos salmones son atrapados por redes en mar abierto antes de que siquiera se acerquen a su río natal. El elevado valor comercial del salmón silvestre invita a varios pescadores a capturarlo de forma ilegal. Los pocos peces que logran volver al río también tienen que cuidarse de las cañas de los pescadores con licencia. Por ello, a fin de proteger sus poblaciones, se han adoptado diversas medidas, como limitar la pesca a zonas específicas del río (cotos de pesca), imponer tarifas elevadas y fijar una época de pesca definida (vedas). Aun así, se calcula que 1 de cada 5 salmones será capturado en su migración río arriba.

Además, el salmón silvestre está expuesto a diversas enfermedades que se han cobrado numerosas víctimas, como la necrosis ulcerativa de la piel, que le produce llagas y, con el tiempo, la muerte. La contaminación industrial y los pesticidas que se cuelan a los ríos constituyen otra amenaza letal para el salmón y demás criaturas acuáticas.

Con tantos peligros que vencer, no sorprende que este magnífico pez se encuentre en apuros. Y a pesar del gran empeño de parte de muchas personas, esos problemas no se acaban. Únicamente cuando el Creador de la Tierra, el Dios todopoderoso, ponga un alto a la ruina que causa el ser humano, el equilibrio de la naturaleza se verá restaurado (Isaías 11:9; 65:25).

[Ilustraciones y mapa de las páginas 14 y 15]

(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)

El salmón del Atlántico migra desde ríos lejanos de Estados Unidos, Rusia y España hasta sus áreas de alimentación en las islas Feroe y Groenlandia antes de volver a su lugar de origen para desovar

[Mapa]

Estados Unidos

Groenlandia

Islandia

Islas Feroe

Rusia

Francia

España

[Ilustraciones de la página 15]

(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)

UN MARAVILLOSO CICLO VITAL

Hueva

Hueva con ojos

Alevín

Esguín

Pinto

Juvenil

Adulto

Desovando

[Ilustraciones]

Alevín

Pinto

[Reconocimientos]

Ciclo vital: © Atlantic Salmon Federation/J.O. Pennanen; alevín: U.S. Fish & Wildlife Service (Washington, D.C.); pinto: © Manu Esteve 2003

[Ilustraciones de las páginas 16 y 17]

A su regreso, el salmón puede elegir entre saltar esta cascada o seguir la ruta más accesible por la escalera de remonte (recuadro agrandado a la derecha)

[Ilustraciones de las páginas 16 y 17]

Las amenazas que enfrenta el salmón incluyen la pesca excesiva y las enfermedades de granjas acuícolas

[Reconocimientos]

Foto: Vidar Vassvik

UWPHOTO © Erling Svensen

[Reconocimiento de la página 14]

© Joanna McCarthy/SuperStock