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Una oruga que se come

Una oruga que se come

Una oruga que se come

DE NUESTRO CORRESPONSAL EN ZAMBIA

ALGUNAS personas no estarían dispuestas a comer orugas, pero hay muchas a quienes les encantan y que las ven como delicias sin hueso. Un plato favorito en ciertos lugares de África es la oruga de la mariposa nocturna emperador (Imbrasia belina). Allí se la conoce comúnmente como oruga mopani, en referencia al árbol donde prefiere vivir. Muchas comunidades rurales esperan con impaciencia la cosecha de este bocado nutritivo y ondulante. “Son una fuente importantísima de proteínas”, asegura Keith Leggett, de la Kalahari Conservation Society. Estos insectos desempeñan además un valioso papel en el ecosistema de las sabanas arboladas, que a menudo son áridas y relativamente estériles.

A principios de noviembre, las lluvias de la estación húmeda, es decir, el verano del sur de África, hacen que el suelo vaya cobrando vida. Millones de crisálidas que se han desarrollado bajo tierra se convierten en elegantes mariposas nocturnas. En cuestión de semanas, su prole de diminutos huevos se transformará en larvas, y después, en vistosas y rollizas “salchichas”.

En las zonas donde la dieta básica se compone de alimentos ricos en almidón, como la mandioca (yuca) y el maíz, las orugas constituyen un complemento muy apreciado. Aunque la mayoría de la gente no las consideraría un plato favorito, el hecho de que contengan más de un 60% de proteínas las convierte en un recurso valioso, en especial cuando las proteínas de calidad son caras o difíciles de conseguir. Una ración de orugas comestibles alimenta tanto como una de carne o pescado y proporciona cerca de las tres cuartas partes de las necesidades diarias de proteínas, vitaminas y minerales de un adulto. Lo cierto es que estas diminutas criaturas son muy nutritivas.

Los consumidores de estas orugas no consiguen entender por qué en otros lugares los productores agrícolas gastan tanto dinero en sustancias químicas para acabar con unos insectos tan nutritivos. Al atiborrarse de hojas de sabor desagradable, y a menudo tóxicas, millones de orugas las transforman en un alimento valioso. Y todo ello sin necesidad de recurrir a costosos equipos agrícolas ni tener que pagar los servicios de un veterinario. Además, la cosecha de orugas se recoge a mano, su rendimiento es muy alto y se obtiene con un esfuerzo mínimo.

Las orugas mopani contribuyen en gran manera a la fertilidad y al equilibrio ecológico de la sabana. Aunque el tamaño y el apetito del elefante africano son impresionantes, su capacidad digestiva palidece en comparación con la de la humilde oruga mopani. Durante su corta existencia de seis semanas, enjambres de estas orugas devoran unas diez veces más vegetación y producen casi cuatro veces más estiércol que los elefantes que ocupan los mismos pastos. No es de extrañar que multiplique por cuatro mil su masa corporal. Por lo tanto, es natural que la recogida incontrolada de este insecto repercuta en la fertilidad del suelo y en el equilibrio ecológico de la zona.

¿Cómo se cosechan estas orugas? Cuando llega la estación lluviosa, las mujeres de las zonas rurales se juntan para la primera de las dos cosechas anuales de orugas mopani. Durante varias semanas las recogen, les sacan las vísceras, las hierven y las ponen a secar. Ahora bien, la recogida y preparación de otros tipos de orugas comestibles requiere un cuidado especial. Hay que quitar los pelos protectores o las espinas que adornan el cuerpo de ciertas variedades. También conviene tener en cuenta que algunas se alimentan de plantas que resultan tóxicas para los humanos. Una vez procesadas y secas, las orugas se pueden emplear como aperitivo crujiente, aunque lo más habitual es rehidratarlas y añadirlas a un estofado o freírlas con cebolla y tomate.

Es probable que la idea de comer orugas provoque sensaciones que van de la audacia a la incomodidad. Usted quizás prefiera dejar pasar la oportunidad de probar estos bocados exóticos. No obstante, recuerde que representan una importante fuente de alimento rico en proteínas y proporcionan ingresos adicionales a muchas familias africanas.

[Ilustración de la página 26]

El alto contenido en proteínas de la oruga mopani la convierte en un recurso valioso

[Ilustración de la página 27]

Durante su corta existencia de seis semanas, la oruga mopani multiplica por cuatro mil su masa corporal