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Jehová libra a los afligidos

Jehová libra a los afligidos

Jehová libra a los afligidos

“Son muchas las calamidades del justo, pero de todas ellas lo libra Jehová.” (SALMO 34:19.)

1, 2. ¿A qué dificultad se enfrentó una fiel cristiana, y por qué pudieran invadirnos sentimientos parecidos?

UNA joven mujer llamada Karina * lleva más de dos décadas siendo testigo de Jehová. Durante algún tiempo fue precursora regular (evangelizadora de tiempo completo), un privilegio que apreciaba muchísimo. Sin embargo, hace poco se sumió en la desesperanza y la soledad. “No hacía más que llorar”, dice. Para combatir el pesimismo, se dedicó más al estudio personal. “Aun así, no podía librarme de esos sentimientos. Llegué al extremo de querer morirme”, confiesa.

2 ¿Lo han invadido a usted sentimientos de desesperación parecidos a estos? Como testigo de Jehová, tiene motivos de sobra para estar contento, pues la devoción piadosa “encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir” (1 Timoteo 4:8). En la actualidad, usted vive en un paraíso espiritual. ¿Quiere decir eso que nunca va a pasar por momentos de angustia? Por supuesto que no; de hecho, la Biblia dice que “son muchas las calamidades del justo” (Salmo 34:19). Y no es de extrañar, ya que “el mundo entero yace en el poder del inicuo”, Satanás (1 Juan 5:19). De un modo u otro, todos sentimos en carne propia los efectos de tal realidad (Efesios 6:12).

Los terribles efectos de la aflicción

3. Dé ejemplos bíblicos de siervos de Dios que experimentaron profunda angustia.

3 La angustia prolongada puede ensombrecer por completo nuestro modo de ver la vida (Proverbios 15:15). Pensemos en el justo Job, quien en medio de una terrible prueba dijo: “El hombre, nacido de mujer, es de vida corta y está harto de agitación” (Job 14:1). Su alegría se había desvanecido, y hasta llegó a pensar que Jehová lo había abandonado (Job 29:1-5). Pero Job no fue el único siervo de Dios que sufrió profunda angustia. La Biblia cuenta que Ana “estaba amargada de alma” porque era estéril (1 Samuel 1:9-11). Rebeca, atormentada por una difícil situación familiar, exclamó: “He llegado a aborrecer esta vida mía” (Génesis 27:46). Y cuando David reflexionó sobre sus errores, dijo: “Todo el día he andado triste” (Salmo 38:6). Estos pocos ejemplos demuestran que hombres y mujeres devotos que vivieron en tiempos precristianos pasaron por períodos de honda aflicción.

4. ¿Por qué no sorprende que haya “almas abatidas” entre los cristianos?

4 ¿Y qué podemos decir de los cristianos? El apóstol Pablo vio la necesidad de exhortar a los tesalonicenses a “habl[ar] confortadoramente a las almas abatidas” (1 Tesalonicenses 5:14). Según un comentario bíblico, el vocablo griego que se traduce “almas abatidas” puede referirse a “aquellos que se han desalentado por alguna circunstancia particular”. Las palabras de Pablo indican que algunos miembros ungidos por espíritu de la congregación de Tesalónica estaban muy desanimados. En la actualidad, también hay almas abatidas entre los cristianos. ¿A qué se debe su desaliento? Examinemos tres causas que son bastante comunes.

Nuestra propia imperfección puede afligirnos

5, 6. ¿Qué consuelo nos brindan las palabras de Romanos 7:22-25?

5 A diferencia de la gente corrupta, que está “más allá de todo sentido moral”, al cristiano verdadero le duele saber que es pecador (Efesios 4:19). Es probable que se sienta igual que Pablo, quien escribió: “Verdaderamente me deleito en la ley de Dios conforme al hombre que soy por dentro, pero contemplo en mis miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente y que me conduce cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”. Entonces exclamó: “¡Hombre desdichado que soy!” (Romanos 7:22-24).

6 ¿Se ha sentido alguna vez como Pablo? Estar al tanto de las propias imperfecciones no es malo, ya que puede grabar en uno la seriedad del pecado y fortalecer la resolución de evitar la maldad. Pero no hay por qué vivir continuamente atormentado por los defectos. A las palabras de desconsuelo antes citadas, Pablo agregó: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!” (Romanos 7:25). En efecto, el apóstol confiaba en que la sangre derramada por Jesús podía redimirlo del pecado heredado (Romanos 5:18).

7. ¿Qué puede ayudar a una persona a no afligirse por sus tendencias pecaminosas?

7 Si lo abruma su propia imperfección, puede encontrar consuelo en estas palabras del apóstol Juan: “Si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo. Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:1, 2). Siempre que se sienta abatido por sus tendencias pecaminosas, recuerde que Jesús murió por los pecadores, no por hombres perfectos. En realidad, “todos [hemos] pecado y no alcanza[mos] a la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

8, 9. ¿Por qué no debemos condenarnos a nosotros mismos?

8 Pero supongamos que uno haya cometido un pecado grave en el pasado. Sin duda, oró a Jehová al respecto, tal vez con bastante frecuencia, y recibió la ayuda espiritual de los ancianos cristianos (Santiago 5:14, 15). Como estaba arrepentido, siguió formando parte de la congregación. O supongamos que haya abandonado la organización de Dios por un tiempo, después de lo cual se arrepintió y recuperó su buena posición ante Dios. En cualquiera de los dos casos, el pasado pudiera venirle a la memoria y atormentarlo. Si tal ha sido su experiencia, recuerde que Jehová perdona “en gran manera” al que se arrepiente de verdad (Isaías 55:7). Además, él no quiere que usted sienta que está condenado para siempre. Es el Diablo quien desea que se sienta así (2 Corintios 2:7, 10, 11). El Diablo será destruido porque eso es lo que se merece, y a él le gustaría que usted se sintiera merecedor del mismo castigo (Revelación [Apocalipsis] 20:10). No permita que esta trampa diabólica destruya su fe (Efesios 6:11). Más bien, “pónga[se] en contra de él” en este asunto tal como lo hace en otros (1 Pedro 5:9).

9 En Revelación 12:10 se llama a Satanás “el acusador de nuestros hermanos”, los cristianos ungidos. Él “los acusa día y noche” delante de Dios. Reflexionar sobre este versículo le dejará ver que a Satanás, el falso acusador, le haría feliz que usted se culpara y se condenara a sí mismo, cosa que Jehová no hace (1 Juan 3:19-22). ¿Para qué seguir mortificándose con las faltas hasta llegar al punto de querer darse por vencido? No permita que Satanás destruya su relación con Dios. Nunca se deje cegar por él, de modo que no vea que Jehová es “misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa” (Éxodo 34:6).

Las limitaciones pueden desanimarnos

10. ¿Cómo pueden desanimarnos las limitaciones?

10 A algunos cristianos los desanima ver que ciertas circunstancias limitan su servicio a Dios. ¿Es ese su caso? Puede que una enfermedad grave, la edad avanzada u otras limitaciones le impidan dedicar al ministerio tanto tiempo como antes. Es cierto que al cristiano se le aconseja comprar tiempo para el servicio a Dios (Efesios 5:15, 16). Pero ¿qué puede hacer usted si sus circunstancias le impiden participar más en el ministerio, y esa es la causa de su desánimo?

11. ¿Cómo nos beneficia el consejo de Pablo que se halla en Gálatas 6:4?

11 La Biblia nos manda que no seamos perezosos, sino “imitadores de los que mediante fe y paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:12). Esto lo podremos hacer solamente si observamos su buen ejemplo y procuramos imitar su fe. Sin embargo, no es bueno compararse con otros y llegar a la conclusión de que nada de lo que uno hace es suficiente. Es mejor seguir el consejo de Pablo: “Que cada uno pruebe lo que su propia obra es, y entonces tendrá causa para alborozarse respecto de sí mismo solo, y no en comparación con la otra persona” (Gálatas 6:4).

12. ¿Por qué tenemos motivos para ‘alborozarnos’ en el servicio que le rendimos a Jehová?

12 Los cristianos tenemos motivos para ‘alborozarnos’, incluso cuando estamos limitados por graves problemas de salud. La Biblia nos asegura: “Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre” (Hebreos 6:10). Si por circunstancias ajenas a su voluntad ya no puede llevar el mismo ritmo de actividad que antes, con la ayuda de Jehová quizás pueda hacer más en ciertos aspectos del ministerio cristiano, como predicar por teléfono o escribir cartas. Tenga la seguridad de que Jehová Dios lo bendecirá por el servicio que le rinda con toda el alma y por su amor a él y al prójimo (Mateo 22:36-40).

“Tiempos críticos” que nos deprimen

13, 14. a) ¿De qué maneras nos afligen los “tiempos críticos” en que vivimos? b) ¿Cómo se evidencia hoy día la falta de cariño natural?

13 Si bien anhelamos la llegada del justo nuevo mundo de Dios, ahora mismo vivimos “tiempos críticos, difíciles de manejar” (2 Timoteo 3:1). Aunque nos reconforta saber que los sucesos angustiantes de la actualidad son señal de que nuestra liberación se acerca, no por ello dejan de afectarnos las condiciones reinantes. Por ejemplo, ¿está usted desempleado? Puede que los trabajos escaseen y que, a medida que pasan los meses, comience a preguntarse si Jehová ve su situación o si oye sus oraciones. O quizás ha sido víctima de discriminación u otro tipo de injusticia. O es posible que con solo hojear los periódicos se sienta como el justo Lot, quien debido a la conducta desenfrenada de sus vecinos estaba ‘sumamente angustiado’, o “deprimido”, según el Nuevo Testamento, de Santiago García Rodríguez (2 Pedro 2:7).

14 Hay un rasgo en particular de los últimos días que no podemos pasar por alto, y es que la Biblia predijo que muchas personas ‘no tendrían cariño natural’ (2 Timoteo 3:3). En muchos hogares, el cariño brilla por su ausencia. De hecho, según informa el libro Family Violence (Violencia en la familia), “las pruebas indican que hay más probabilidades de que una persona sea asesinada o que sufra agresiones físicas, maltrato emocional y abuso sexual a manos de un familiar que de un desconocido. [...] Para algunos adultos y niños, el lugar donde deberían sentirse amados y seguros es, por el contrario, el más peligroso de todos”. Quienes provienen de un entorno familiar como este pueden experimentar en años posteriores ataques de ansiedad y angustia. ¿Es esa su experiencia?

15. ¿Cómo supera el amor de Jehová al de cualquier ser humano?

15 El salmista David cantó: “En caso de que mi propio padre y mi propia madre de veras me dejaran, aun Jehová mismo me acogería” (Salmo 27:10). ¡Qué consolador es saber que el amor de Jehová supera al de cualquier padre humano! Por doloroso que nos resulte el rechazo, el maltrato o el abandono de uno de nuestros padres, Jehová sigue teniéndonos cariño (Romanos 8:38, 39). Recordemos que Dios atrae a quien ama (Juan 3:16; 6:44). ¡Qué bien nos sentimos al saber que, sin importar cómo nos hayan tratado otros seres humanos, nuestro Padre celestial nos ama!

Qué hacer para combatir el abatimiento

16, 17. ¿Qué puede hacer una persona abatida para conservar su fortaleza espiritual?

16 Hay algunas cosas que usted puede hacer para combatir el abatimiento. Por ejemplo, le ayudará seguir un buen programa de actividad cristiana y meditar en la Palabra de Dios, sobre todo cuando lo abrume el desánimo. El salmista cantó: “Cuando dije: ‘Mi pie ciertamente se moverá con inseguridad’, tu propia bondad amorosa, oh Jehová, siguió sustentándome. Cuando mis pensamientos inquietantes llegaron a ser muchos dentro de mí, tus propias consolaciones empezaron a acariciar mi alma” (Salmo 94:18, 19). Leer la Biblia con regularidad le llenará la mente de palabras consoladoras y pensamientos edificantes.

17 La oración también es esencial. Aun si no puede expresar completamente sus sentimientos más profundos, Jehová sabe lo que usted quiere decirle (Romanos 8:26, 27). El salmista nos dio esta garantía: “Arroja tu carga sobre Jehová mismo, y él mismo te sustentará. Nunca permitirá que tambalee el justo” (Salmo 55:22).

18. ¿Qué medidas puede tomar una persona deprimida?

18 En ocasiones, la angustia es producto de una depresión clínica. * De ser este su caso, trate de dedicar al menos parte de sus pensamientos al nuevo mundo de Dios y al día en que “ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24). Si los sentimientos negativos parecen ser mucho más que un episodio pasajero de tristeza, quizás le convenga buscar ayuda profesional (Mateo 9:12). El cuidado físico es importante también. Una dieta sana y un poco de ejercicio pueden serle de utilidad. Procure descansar lo suficiente. No se quede hasta altas horas de la noche viendo la televisión, y evite pasatiempos que lo agoten física y emocionalmente. Sobre todo, siga realizando obras que agradan a Dios. Aunque todavía no es el momento para que Jehová “[limpie] toda lágrima de [los] ojos”, él lo ayudará a aguantar (Revelación 21:4; 1 Corintios 10:13).

Estamos “bajo la poderosa mano de Dios”

19. ¿Qué les promete Jehová a los afligidos?

19 La Biblia nos asegura que por muchas calamidades que sufra el justo, “de todas ellas lo libra Jehová” (Salmo 34:19). ¿Cómo hace Dios tal cosa? Cuando el apóstol Pablo le rogó varias veces que le quitara su “espina en la carne”, Jehová le contestó: “Mi poder está perfeccionándose en la debilidad” (2 Corintios 12:7-9). ¿Qué le prometió Jehová a Pablo, y qué le promete a usted? No una curación inmediata, sino poder para aguantar.

20. Sin importar las pruebas por las que pasemos, ¿qué garantía nos da 1 Pedro 5:6, 7?

20 El apóstol Pedro escribió: “Humíllense [...] bajo la poderosa mano de Dios, para que él los ensalce al tiempo debido; a la vez que echan sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:6, 7). Jehová se interesa por usted. Él no lo abandonará, sino que lo sustentará sin importar las pruebas por las que pase. Tenga presente que los cristianos fieles están “bajo la poderosa mano de Dios”. Mientras le sirvamos, él nos dará fuerzas para aguantar. Si le somos fieles, nada le causará daño permanente a nuestra espiritualidad. Por lo tanto, mantengamos ante Jehová una conducta íntegra; así podremos disfrutar de la vida eterna en su prometido nuevo mundo y ver el día en que él por fin habrá librado para siempre a los afligidos.

[Notas]

^ párr. 1 Se le ha cambiado el nombre.

^ párr. 18 La depresión clínica es más que un estado pasajero de desánimo. Es un trastorno diagnosticado que se caracteriza por un sentimiento de tristeza intensa y prolongada. Hallará más información en los números de La Atalaya del 15 de octubre de 1988, págs. 25-29; del 15 de noviembre de 1988, págs. 21-24, y del 1 de septiembre de 1996, págs. 30, 31.

¿Recuerda usted?

• ¿Por qué sienten aflicción incluso los siervos de Jehová?

• ¿Cuáles son algunos factores que pueden desanimar a algunos miembros del pueblo de Dios?

• ¿Cómo nos ayuda Jehová a sobrellevar nuestras angustias?

• ¿En qué sentido estamos “bajo la poderosa mano de Dios”?

[Preguntas]

[Ilustraciones de la página 25]

A pesar de las pruebas, los siervos de Jehová tienen razones para estar contentos

[Ilustración de la página 28]

Predicar por teléfono es una manera de dar lo mejor a Jehová