ARTÍCULO DE ESTUDIO 48

“Terminen la labor que empezaron”

“Terminen la labor que empezaron”

“Terminen la labor que empezaron” (2 COR. 8:11).

CANCIÓN 42 Ayudemos a los débiles

AVANCE *

1. ¿Qué nos permite hacer Jehová?

JEHOVÁ nos permite escoger qué haremos en la vida. Nos enseña a decidir bien y nos ayuda a tener éxito cuando nuestras decisiones le agradan (Sal. 119:173). Poner en práctica los sabios consejos de la Palabra de Dios nos ayuda a tomar mejores decisiones (Heb. 5:14).

2. ¿Qué puede resultarnos difícil hacer después de tomar una decisión?

2 No obstante, aun si hemos tomado una buena decisión, tal vez tengamos que esforzarnos por terminar lo que empezamos. Veamos algunos ejemplos. Un joven decide leer toda la Biblia. Lo logra durante unas cuantas semanas, pero entonces deja de hacerlo. Una hermana decide ser precursora, pero pospone la fecha de inicio una y otra vez. Un cuerpo de ancianos toma la decisión unánime de hacer más visitas de pastoreo, pero pasan muchos meses y aún no han visitado a nadie. Estas situaciones son diferentes, pero tienen algo en común: se tomó una decisión, y no se llevó a la práctica. Algo parecido les pasó a los cristianos de Corinto del siglo primero. Fijémonos en qué podemos aprender de ellos.

3. ¿Qué resolución tomaron los corintios, pero qué ocurrió?

3 Hacia el año 55, los corintios tomaron una resolución importante. Se enteraron de que los hermanos de Jerusalén y Judea estaban sumidos en la pobreza, y de que otras congregaciones habían organizado una colecta para ayudarlos. Movidos por la bondad y la generosidad, decidieron contribuir y le preguntaron al apóstol Pablo cómo podían hacerlo. Él les dio instrucciones y designó a Tito para que los ayudara en la colecta (1 Cor. 16:1; 2 Cor. 8:6). Sin embargo, unos meses más tarde Pablo se enteró de que no habían hecho nada. Por lo tanto, era probable que su ayuda no estuviera preparada a tiempo para llevarla a Jerusalén junto con la de las demás congregaciones (2 Cor. 9:4, 5).

4. Como se indica en 2 Corintios 8:7, 10, 11, ¿qué les dijo Pablo a los corintios que hicieran?

4 Los corintios habían tomado una buena decisión, y Pablo los felicitó por su fuerte fe y su intenso deseo de ser generosos. Pero también tuvo que decirles que terminaran lo que habían empezado (lea 2 Corintios 8:7, 10, 11). Su experiencia nos enseña que es posible que incluso los cristianos fieles tengan que esforzarse por cumplir con lo que deciden.

5. ¿Qué preguntas vamos a responder?

5 Como a los corintios, tal vez a nosotros también nos cueste hacer lo que hemos decidido sencillamente porque somos imperfectos y posponemos las cosas. Los imprevistos también pueden impedirnos llevar a cabo lo que nos proponemos (Ecl. 9:11; Rom. 7:18). En este artículo, vamos a responder las siguientes preguntas: ¿cómo podemos tomar buenas decisiones?, ¿qué podemos hacer para revisar una decisión que tomamos en el pasado, cuando sea necesario? y ¿qué nos ayudará a terminar lo que empezamos?

ANTES DE TOMAR UNA DECISIÓN

6. ¿Cuándo puede que tengamos que cambiar una decisión?

6 Hay decisiones importantes que no vamos a cambiar nunca. Por ejemplo, no queremos dejar de servir a Jehová y estamos resueltos a ser fieles a nuestro cónyuge (Mat. 16:24; 19:6). Sin embargo, hay otras que tal vez tengamos que cambiar, pues las circunstancias varían. ¿Qué nos ayudará a tomar las mejores decisiones?

7. ¿Qué debemos pedir a Dios, y por qué?

7 Pedir a Dios sabiduría. Jehová inspiró a Santiago a escribir: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida constantemente a Dios, [...] porque él da generosamente a todos” (Sant. 1:5). Como a todos nos “falta sabiduría” en algunos aspectos de la vida, confiemos en Jehová tanto al tomar una decisión como al revisarla. Entonces, Jehová nos ayudará a decidir bien.

8. ¿Qué debemos hacer antes de tomar una decisión?

8 Investigar a fondo. Consultemos la Palabra de Dios, leamos las publicaciones de la organización de Jehová y hablemos con alguien de confianza (Prov. 20:18). Es fundamental hacer todo esto cuando estamos pensando en cambiar de trabajo, en mudarnos a otro lugar o en lo que vamos a estudiar a fin de ganarnos la vida y seguir sirviendo a Dios.

9. ¿Cómo nos beneficiará ser honrados con nosotros mismos?

9 Analizar los motivos. A Jehová le importan las razones por las que hacemos las cosas (Prov. 16:2). Él espera que seamos honrados en todo. Por tanto, tenemos que ser honrados con nosotros y con los demás cuando tomamos una decisión. Si no lo somos por completo, es probable que nos cueste terminar lo que empezamos. Supongamos que un joven decide ser precursor, pero al cabo de un tiempo no consigue llegar a las horas y no se siente feliz en el ministerio. Quizás pensó que su motivo principal para ser precursor era agradar a Jehová. Sin embargo, ¿pudiera ser que en realidad lo hiciera para agradar a sus padres o a alguien a quien admira?

10. ¿Qué se necesita para hacer cambios?

10 Veamos otro caso. Un estudiante de la Biblia se resuelve a dejar de fumar. Al principio, se esfuerza mucho y no fuma durante una o dos semanas, pero recae. Al final, lo consigue. Su amor por Jehová y su deseo de agradarle lo han ayudado a vencer el vicio (Col. 1:10; 3:23).

11. ¿Por qué debemos tener metas concretas?

11 Ser concretos. Esto nos ayudará a terminar lo que empezamos. Por ejemplo, si hemos decidido leer la Biblia con más frecuencia pero no tenemos un programa, puede que no lo consigamos. * Otro caso: los ancianos de una congregación deciden visitar más a los hermanos, pero pasa el tiempo y no lo han hecho. Una ayuda para lograrlo sería que se hicieran preguntas como estas: “¿Hemos decidido a qué hermanos les vendría bien recibir una visita? ¿Hemos fijado un momento concreto en el que visitarlos?”.

12. ¿Qué es posible que tengamos que hacer, y por qué?

12 Ser realistas. Nadie tiene el tiempo, los recursos ni las energías para hacer todo lo que quisiera. Así que debemos ser realistas y razonables. Es posible que a veces tengamos que cambiar una decisión que no podemos cumplir (Ecl. 3:6). Ahora bien, si revisamos una decisión, hacemos los cambios necesarios y pensamos que podemos llevarla a cabo, ¿qué nos ayudará a terminar lo que empezamos? Veamos cinco pasos.

PASOS PARA LLEVAR A CABO LO QUE DECIDIMOS

13. ¿Cómo podemos conseguir las fuerzas para hacer lo que decidimos?

13 Pedir a Dios las fuerzas para actuar. Jehová puede darnos “las fuerzas para actuar” y llevar a la práctica lo que decidimos (Filip. 2:13). Así que pidámosle espíritu santo a fin de tener las energías que necesitamos. Sigamos orando aunque nos parezca que tarda en respondernos. Jesús dijo: “Sigan pidiendo y se les dará [espíritu santo]” (Luc. 11:9, 13).

14. ¿Cómo nos ayuda el principio de Proverbios 21:5 a llevar a cabo lo que decidimos?

14 Preparar un plan de acción (lea Proverbios 21:5). Para realizar cualquier proyecto, necesitamos preparar un plan de acción y apegarnos a él. Del mismo modo, cuando tomemos una decisión, hagamos una lista de los pasos concretos que vamos a dar. Si dividimos una tarea compleja en tareas más pequeñas, nos resultará más fácil ver el progreso. Pablo les dijo a los corintios que “el primer día de cada semana” apartaran algunos fondos, en lugar de esperar y tratar de recogerlos cuando él llegara (1 Cor. 16:2). Otra ventaja de dividir las tareas complejas es que no nos agobiaremos.

15. Después de preparar un plan de acción, ¿qué más podemos hacer?

15 Poner por escrito nuestro plan de acción nos ayudará a convertir nuestras decisiones en acciones (1 Cor. 14:40). Por ejemplo, a los cuerpos de ancianos se les dice que designen a un anciano para anotar las decisiones que toman, así como quién las ejecutará y cuándo sugieren que las termine. Los ancianos que siguen esta instrucción tienen más probabilidades de lograr sus objetivos (1 Cor. 9:26). Nosotros podemos hacer algo parecido. Por ejemplo, podemos elaborar una lista diaria de tareas pendientes y ponerlas en el orden en que pensamos realizarlas. Esto no solo nos ayudará a terminar lo que empezamos, sino a hacer más cosas en menos tiempo.

16. De acuerdo con Romanos 12:11, ¿qué es fundamental para llevar a cabo lo que decidimos?

16 Esforzarse. Apegarse a un plan y terminar lo que se empieza requiere esfuerzo (lea Romanos 12:11). Pablo le dijo a Timoteo que siguiera aplicándose en ser un mejor maestro y que no dejara de hacerlo. Ese consejo es válido para cualquier otra meta espiritual (1 Tim. 4:13, 16).

17. ¿Cómo nos ayuda Efesios 5:15, 16 a realizar lo que nos hemos propuesto?

17 Usar bien el tiempo (lea Efesios 5:15, 16). Fijemos en qué momento vamos a hacer algo y no lo cambiemos. No esperemos a que llegue el momento perfecto, pues es probable que no llegue nunca (Ecl. 11:4). No dejemos que cosas menos importantes nos roben el tiempo y las energías que necesitamos para hacer las más importantes (Filip. 1:10). Si es posible, apartemos un rato en el que tengamos pocas interrupciones. Digamos a los demás que necesitamos tiempo para concentrarnos. Y planteémonos apagar el teléfono y mirar más tarde el correo electrónico o las redes sociales. *

18, 19. Después de tomar una buena decisión, ¿qué puede ayudarnos a no darnos por vencidos ante los obstáculos?

18 Centrarse en los resultados. Podemos comparar los resultados de nuestras decisiones al destino de un viaje. Si queremos llegar a nuestro destino, tenemos que seguir adelante aunque nos encontremos una carretera cerrada y debamos desviarnos. Del mismo modo, si nos centramos en los resultados de nuestras decisiones, no nos daremos fácilmente por vencidos aunque nos encontremos obstáculos (Gál. 6:9).

19 No es fácil tomar buenas decisiones y llevarlas a cabo. Pero con la ayuda de Jehová podemos tener la sabiduría y las fuerzas que nos hacen falta para terminar lo que empezamos.

CANCIÓN 45 ¡Adelante!

^ párr. 5 ¿Lamentamos ciertas decisiones? ¿Nos resulta difícil tomar buenas decisiones y llevarlas a cabo? Este artículo nos ayudará a superar estos problemas y a terminar lo que empezamos.

^ párr. 11 El “Programa de lectura de la Biblia”, disponible en jw.org®, nos ayudará a planificar nuestra lectura personal.

^ párr. 17 En el artículo “Veinte consejos para que el tiempo le rinda”, del número de ¡Despertad! de abril de 2010, hay más sugerencias para usar bien el tiempo.